Patrimonio Histórico

Algunas edificaciones religiosas y civiles existentes en Santa Úrsula nos recuerdan la vinculación de los habitantes del lugar al culto religioso y a la actividad agrícola, que en cierto modo, guardan una gran relación con la historia, la cultura y las tradiciones de quienes allí habitaron y habitan, así como, con el desarrollo económico, social y urbano de los siglos posteriores.

Ermita de Santa Ana

No se sabe con seguridad de qué época data esta pequeña ermita escondida tras los muros de una casona, ubicada en el camino conocido como “Camino de las compras”, en el cual se realizaban los pertinentes intercambios de alimentos entre los pescadores, que venían del puerto y los agricultores procedentes de Santa Úrsula.

Aquí eran celebradas las fiestas en honor a Santa Ana, el 26 de julio, a la que acudían los vecinos del municipio de Santa Úrsula para mostrar su devoción a la virgen y divertirse. Aunque la ermita era privada, los dueños de la hacienda celebraban la fiesta para que acudiera la gente del pueblo. Además, se oficiaba una procesión por los alrededores de la hacienda, decorando el recorrido con flores y con piñas de millo empapadas con petróleo para iluminar el camino, así como, algunos otros actos como, el juego del palo o la bajada del arco entre otros. Durante el día, las familias bajaban a la playa con comida y formaban parrandas; por la noche, se celebraba una verbena que duraba hasta la madrugada.

Ermita e Iglesia de San Bartolomé

Está situada en el antiguo Camino de los Guanches. Su fundación se debe al Presbítero Juan García Calzadilla en 1705 en el núcleo de La Corujera. Su sobrino Mateo Padrón Calzadilla se encargaba de las obras de construcción, quien a partir de 1713 celebra en ella las festividades anuales de San Salvador y San Bartolomé, limitadas con el tiempo a las funciones de San Bartolomé. Fue declarada parroquia en 1966.

La construcción coincide con las sencillas construcciones religiosas habituales de los campos: planta rectangular, paredes de piedra y barro y cubierta de teja árabe. Está formada por una fachada central, una techumbre a dos aguas y una espadaña en el lateral derecho. La ermita sufrió reformas que han alterado parcialmente su primitiva arquitectura, como consecuencia, entre otros, al ser declarada parroquia.

En su interior hallamos las imágenes de San Lázaro, San Bartolomé y un importantísimo crucifijo de reducidas dimensiones y de gran valor artístico. Hoy día, se venera en ella también a la imagen de la Inmaculada.

Casa de la Vera

Esta casa es conocida también como la Casa de los Capitanes. Esta típica hacienda de campo fue construida en 1860 por Diego González Martín, capitán del destacamento militar.

La singularidad de esta hacienda radica en su decoración exterior. Se trata de un tipo de decoración esgrafiada, de gran detallismo, que se puede observar entorno a las hojas de las ventanas y bajo el alero. Este tipo de decoración es muy poco frecuente en la isla de Tenerife.

En cuanto a su tipología de vivienda doméstica, destacar la conservación de sus valores originales, basados en balconada y carpintería de gran valor.

La cubierta o el tejado es a cuatro aguas y teja árabe. Tienen una distribución asimétrica de los huecos de la fachada, es decir, en la planta alta tiene dos ventanas y un balcón cubierto y en la planta baja, dos ventanas y una puerta.

Hacienda de San Clemente y Ermita de San Clemente

Hacienda de San Clemente

Se sitúan ambas en la zona del Malpaís.

Fue en esta magnífica hacienda, donde don Alonso de Nava y Grimón hizo sus primeros experimentos con plantas traídas de América. Además de ser un hombre ilustre, fue solidario, ya que cedió su casa a personas enfermas cuando Santa Úrsula estaba carente de medios económicos.

Actualmente, la hacienda se encuentra dividida en tres grandes propiedades. El conjunto de la hacienda, la casa principal, fue residencia veraniega de los marqueses, Marqués y Marquesa de Villanueva del Prado. En su fachada ostenta el escudo de la marquesa de Villanueva del Prado. Tiene dos plantas, cubiertas de tejado con cuerpos laterales aterrazadas y un patio principal.

También del extremo derecho del patio, parten dos edificios, uno de los cuales tenían habitaciones en la parte alta, mientras que la parte baja era utilizada para almacenar.

En la hacienda se daban varios cultivos, siendo el principal la vid. Una parte del terreno de la hacienda fue cedida a María Vergara Grimón, quién además de viña plantó trigo, a cambio de dar a sus propietarios una parte de lo recolectado.

Ermita de San Clemente.

Dentro de la hacienda, hay una pequeña ermita, la Ermita de San Clemente. Fue construida por iniciativa de don Tomás de Nava y Grimón, marqués de Villanueva del Prado, que dejó constancia en su testamento del 17 de diciembre de 1667, de su intención de construir una ermita en su Hacienda de Santa Úrsula, bajo la advocación y veneración de San Clemente. Su construcción concluyó en el año 1683. Para su edificación se utilizó un trozo de terreno en su hacienda de Santa Úrsula, El Malpaís, donde existió con anterioridad un oratorio erigido por Claudio Grimón, su tío. En dicho recinto religioso se albergó durante años el famoso Tríptico de Navas, adquirido con posterioridad por el Gobierno de Canarias. Posee un retablo tallado en madera, en cuyo centro se encuentra el Señor con la Virgen y el Niño, en una hornacina de cristal, y en la parte inferior, un óleo atribuido a la escuela francesa del siglo XVII de autor anónimo.

Se celebraron aquí fiestas en honor al santo, San Clemente, coincidiendo con su festividad el 23 de Noviembre. Consistía en sacar el santo en procesión por la hacienda y sus alrededores. A continuación, se celebraba una misa seguida de una gran fiesta popular presidida por los representantes de las dos familias propietarias de la hacienda.

Los domingos y festivos la ermita era utilizada por los marqueses y sus familias con permiso del obispo de la Diócesis para que un cura de la parroquia de Santa Úrsula diera misa. A ella podían asistir los colonos y los medianeros de la hacienda y sus alrededores.

Plaza General Franco y Parroquia de Santa Úrsula.

Para hablar de la parroquia de Santa Úrsula tenemos que trasladarnos al año 1587. En ese año, el alcalde, Alejo Pérez cedió un terreno para que se levantara el edificio, con la condición de que se hiciera devoción a Santa Úrsula, puesto que tenía una hija con ese nombre. Esta es una de las versiones que justifica el nombre del municipio.

La plaza de la Iglesia se remonta a su vez a la época fundacional. Desde entonces ha venido siendo lugar de proclamas, pregones, festejo y núcleo activo de la vida local, conocida popularmente como La Plaza o Plaza de la Iglesia, cuya denominación oficial ha estado sometida a vaivenes de las corrientes políticas imperantes.

Antiguamente, los jardines de esta plaza eran tan llamativos y bonitos que en 1951 el primer Ministro de Inglaterra Winston Churchill y su esposa Lady Clementina cuando pasaban por el lugar, quisieron parar para deleitarse con la belleza de los mismos.

En Semana Santa parte de esta plaza una procesión llamada Vía-Crucis que consiste en el traslado del "Señor Crucificado" hasta el Calvario. Había catorce cruces que marcaban el camino e indicaban las estaciones del Vía Crucis. Hoy sólo quedan siete.

La iglesia actual es el resultado de numerosas ampliaciones sufridas, a medida que el espacio se fue haciendo insuficiente para acoger a los vecinos. Dicha iglesia constituye el templo más antiguo del municipio.

Durante varios años, la primitiva ermita dependió de la parroquia de Nuestra Señora de la Concepción en La Orotava. Su contrucción data de principios del siglo XVII. No fue hasta 1612 cuando se convirtió en parroquia, consiguiendo así que el municipio se independizara. Fue declarada Patrimonio Histórico – Artístico por el Gobierno de Canarias el 15 de febrero de 1988.

Su estructura es de una sola nave en forma de cruz latina con capilla mayor y dos laterales, separados por arcos de cantería azul de Acentejo. Su fachada es de piedra molinera, a excepción de la portada, y la parte superior de cantería más depurada y rematada en una cornisa pétrea a dos aguas y espadaña lateral. Presenta un arco de medio punto entre pilastras cajeadas y frontón triangular sobre cuyo vértice se abre un pequeño óculo. El sencillo y originario campanario es reemplazado en 1915 por una torre de moderna traza.

De entre su variada y rica imaginería destacan: la Virgen de la Concepción, una imagen tallada en marfil de San Sebastián, de procedencia iberoamericana, Santa Rita de Fernando Estévez, la Inmaculada con influencia de Montañés, notable orfebrería americana y otras piezas de alto valor artístico.

Plaza de San Luis. Casona de San Luis. El Calvario. La Ermita de San Luis.

De la plaza de San Luis se pueden resaltar tres aspectos de interés, el Calvario, la Ermita de San Luis y la Hacienda del mismo nombre.

Esta hacienda perteneció al abogado de la Real Audiencia de las islas Luis Román, cuyas propiedades se extendían desde la zona de costa hasta las medianías. En ella sembró viñedos, de los cuales obtenía un vino muy apreciado por los ingleses, el Malvasía.

La Casona de San Luis es una edificación de dos plantas, con grandes ventanales y tejado a cuatro aguas. Actualmente, se utiliza como sala de exposiciones.

La construcción más antigua que se halla en esta zona es El Calvario. Se denominaba así, al sitio donde Jesús fue crucificado. Se solía escoger una elevación del terreno, un cerro, como lugar donde colocar la cruz o cruces conmemorativas.

Su construcción data de la primera mitad del siglo XVII. Fue levantada a instancias de don Luis Román. Se encuentra situada frente a la Ermita de San Luis. Fue el único Calvario del que se tiene noticia construido en Santa Úrsula, tomando protagonismo, sobre todo, los Viernes Santos, cuando se desplaza el Santo Entierro de la parroquia.

Se le describre como una edificación cerrada por un grueso muro de mampostería encalado de blanco y rematado por almenas. La puerta de entrada es de madera formada por dos hojas de casetones. Está flanqueada por dos almenas y coronada por una tercera parte sobre la que hay una pequeña cruz de madera.

Su interior lo conforman dos espacios rectangulares a distinto nivel unidos por unas gradas. El espacio superior, más pequeño que el inferior, tiene cuatro pequeños jardines en sus ángulos y en el centro tres cruces de madera de gran tamaño, siendo la central de mayor tamaño que las laterales. El único adorno que presenta esta cruz son tres clavos de hierro de cabeza piramidal. En un pequeño nicho, que hay detrás de la cruz central, había un cuadro de la Virgen de los Dolores. Aún hoy, algunos vecinos recuerdan su existencia por transmisión oral y cuentan que representaba a la Virgen con el Señor en los brazos, "La Piedad".

Situada frente al Calvario se encuentra una pequeña ermita, la Ermita de San Luis. Cuando Luis Román, abogado de la Real Audiencia de Tenerife, quiso construirla en sus propiedades de los Zarzales, puso como pretexto que los predicadores tenían que hacer sus sermones a la intemperie, por lo que preferían decirlos en la parroquia y luego celebrar la procesión del Santo Entierro hasta allí.

La advocación bajo la cual fue construida esta ermita fue la de San Luis, santo del que era devoto, finalizando la obra en el año 1681.

Es una ermita de construcción simple y plantar rectangular. Conserva prácticamente su estilo originario, sobresaliendo un arco de medio punto de cantería en la puerta de acceso. El artesonado es de madera cubierto con teja árabe. En la izquierda de la fachada se alza una espadaña con su campana. En el interior se encuentra la talla policromada de San Luis, de finales del siglo XVII.

Rutas

Quizás no se han mostrado todos los edificios que puedan resultar interesantes desde el punto de vista histórico o cultural pero se ha tratado de recopilar todo aquello que además de poseer historia, es lo suficientemente conocido por los más ancianos o vecinos del lugar.

El municipio, el considerado casco, puede estar unido a dos enclaves históricos de realce como son: la zona conocida del Calvario, así como, la zona del Malpaís, con sus correspondientes monumentos, haciendas, ermitas, etc., anteriormente analizados y comentados, es decir, la zona del Calvarios estaría formada por la Plaza de San Luis, la Hacienda o Casona de San Luis, el Calvario y la Ermita de San Luis; y el Malpaís por la Hacienda de San Clemente y la Ermita de San Clemente. El objetivo de esta posible ruta es recordar a nuestros vecinos y posibles turistas la historia del municipio y su repercusión en la vida cotidiana.

Así mismo, otra ruta más completa, desde el punto de vista patrimonial y de recursos naturales, sería partir del casco, visitando la Iglesia Patronal de Santa Úrsula para después dirigirse a la zona del Malpaís, contemplar la Hacienda de San Clemente y su ermita, con el mismo nombre, para posteriormente, si se desea, descender el Sendero de Barranco Hondo hasta llegar a su costa, Playa del Canto.


Tel: 922301640

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